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Vaginosis Bacteriana: una infeccion que interfiere en la sexualidad

Durante muchos años se consideró que la vaginosis bacteriana formaba parte de las infecciones que son trasmitidas con el acto sexual; después de muchos estudios se ha descubierto que esta enfermedad es provocada por una modificación en tipo de bacterias que normalmente se encuentran en la vagina y que son beneficiosas, estas son llamadas lactobacilos, con la consiguiente llegada de bacterias patógenas diferentes y es producto de alteraciones morfológicas, químicas y físicas, de la vagina en sí.

Por lo tanto la vaginosis bacteriana se define como una enfermedad cérvico – vaginal que se produce por una alteración en el pH vaginal que hace que se sustituyan las bacterias benéficas (Lactobacillus acidophylus: Bacilos de Döderlein), por bacterias patógenas mayormente anaerobias (Gardnerella vaginalis y PrevotellaPeptostreptococcus y Bacteroides spp)

Esta infección a menudo afecta a mujeres, tanto con vida sexual activa, como las que aún no la tienen y es tiene alta frecuencia en mujeres embarazadas. Se asocia con abortos, nacimientos precoces, endometritis, enfermedad inflamatoria pélvica y es un factor predisponente para sufrir enfermedades de trasmisión sexual comunes.

vaginosis bacteriana

¿Por qué se produce la vaginosis bacteriana?

El pH vaginal es quien mantiene en equilibrio la multiplicación de las bacterias patógenas encontradas allí. Su valor normal debe oscilar entre: neutro 7, en pre púberes, 3.5-4.5 moderadamente ácido durante la etapa fértil, ligeramente ácido en el ciclo menstrual 6 – 6.5 y vuelve a la neutralidad en el climaterio. Al haber alteración en el pH, condiciona a la proliferación de muchos patógenos, inhibiendo los lactobacilos y dando paso a las enfermedades. Hay algunas situaciones que condicionan la alteración del pH vaginal, desarrollando susceptibilidad a padecer vaginosis bacteriana:

  1. Inadecuados hábitos de higiene intima: se debe tener en cuenta que lo adecuado es lavar la zona perineal o limpiar de adelante hacia atrás, luego de la micción y/o defecar; para evitar así el arrastre de las bacterias, que se encuentran en el área perianal, hacia el introito vaginal
  2. Uso de ropa interior sintética o ajustada: la ropa interior sintética o ajustada mantienen la humedad en la zona genital, condicionando al aumento en el pH vaginal y por lo tanto a la proliferación de las bacterias patógenas
  3. Uso de tollas sanitarias diarias, sobre todo las perfumadas o tampones: provoca modificaciones en el pH por el producto aromático y el mantenimiento de la humedad en la zona
  4. Uso de duchas vaginales: esto arrastra la barrera protectora de lactobacilos, quedando el epitelio desprotegido condicionando a un desequilibrio entre la flora patógena y normal
  5. Empleo de desodorantes íntimos y espermicidas: contienen sustancias que provocan muerte a las bacterias benéficas, que posteriormente provocan crecimiento de la flora patógena
  6. Práctica frecuente de relaciones sexuales anales: por la cercanía, hay arrastre de bacterias entéricas, provocando que estas colonicen el epitelio vaginal
  7. Relaciones sexuales muy frecuentes, múltiples parejas sexuales: puede haber mayor susceptibilidad en vista de que el semen alcalino, condiciona el aumento del pH vaginal
  8. Factores hormonales: en etapas donde no hay estímulo estrogénico, hay mayor susceptibilidad, en vista que no existe buena regulación del pH vaginal.

¿Cuándo sospechar de que tienes vaginosis bacteriana?

Regularmente esta enfermedad no provoca síntomas o signos comunes, evidentes; sin embargo hay cambios en el flujo vaginal muy característico.

  • Flujo vaginal blanco grisáceo, adherente, fétido (es lo mas destacado y las pacientes lo refieren como: “olor a pescado”), no muy abundante, regularmente espumoso, homogéneo; que además se exacerba con las relaciones sexuales o durante el período menstrual. En ocasiones las pacientes pueden hablar de molestias en la vagina, sobre todo durante el coito.
  • Para el diagnóstico de vaginosis bacteriana, se obtiene, posterior al realizarte el examen ginecológico donde se puede notar el flujo vaginal característico, que envuelve la mucosa y el introito vaginal.
  • Se realiza un examen en fresco, frotis con tinción de gran o citología vaginal (Papanicolaou): se toma muestra de flujo vaginal y se observa al microscopio, va a evidenciar la presencia de células clave (Clue cells: son células epiteliales descamadas que son tomadas por las bacterias y al microscopio se aprecian pegadas en toda la célula)
  • Otro criterio para diagnosticar vaginosis bacteriana es: realizar la prueba de aminas, se realiza colocando dos gotas de Hidróxido de potasio (KOH) al 10% en un extendido de secreción vaginal (en una lámina porta objeto) al producirse la liberación de aminas, esta dará como resultado un intenso olor a pescado
  • Al medir el pH vaginal con una cinta reactiva, se encontrará por encima de 4,5

vaginosis bacteriana

¿Qué hacer en el momento que sospeches que tienes vaginosis bacteriana?

Lo principal es acudir a tu ginecólogo de confianza y en caso de ser pre púber y/o adolescente que no lleve vida sexual activa, llevarlas con un ginecólogo infanto juvenil. Evita la automedicación, lo primero es confirmar o descartar el diagnóstico.

Tratamiento: es muy sencillo y fácil de aplicar

Antibióticos:

  1. Metronidazol vía oral 500mg cada 8 hr x 7 días, demuestra ser una excelente terapia, también se puede usar vía local, intravaginal a 5g o.d x 5 días
  2. Clindamicina 300 mg v.o cada 12 horas x 7 días o vía vaginal 100mg o.d por 3 días
  3. Tinidazol 1 gr v.o o.d x 5 días o 2gr v.o o.d x 2 días
  4. Uso de probióticos no está totalmente demostrado que tenga alguna diferencia significativa en el tratamiento, con respecto al tratamiento antibiótico, sin embargo; se puede aconsejar tomar alimentos ricos en estos microorganismos

En cualquier caso, debe asistir a su ginecólogo y seguir las recomendaciones dadas

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